Mi concepto del genio

Los grandes hombres son como las grandes épocas, materias explosivas, enormes acumulaciones de fuerza. Histórica y fisiológicamente su condición primera es siempre la larga espera de su venida, una preparación, una reconcentración en sí mismo, es decir, que no se haya producido explosión alguna durante un largo periodo. Cuando la tensión ha llegado a ser muy grande en la masa, la más fortuita irritación basta para llamar a la escena del mundo al genio, para llamarle a la acción y a los grandes destinos. ¡Que importan entonces el medio, la época, el espíritu del siglo, la opinión pública! Fijémonos en el caso de Napoleón. La Francia de la Revolución, y más todavía la Francia que preparó la Revolución, debía engendrar por su índole propia, el tipo más opuesto de Napoleón, y al fin le engendró. Y como Napoleón era diferente, era el heredero de una civilización más fuerte, más constante, más antigua que la que Francia se iba evaporando y disgregando, fue el amo, el único que podía ser el amo. Los grandes hombres son necesarios; el tiempo en que aparecen es fortuito. Si casi siempre consiguen hacerse los amos, consiste en que son más fuertes, más antiguos, en que representan una acumulación más larga de elementos. Entre un genio y su tiempo existe la relación que hay entre lo fuerte y lo débil, entre lo viejo y lo joven. El tiempo es siempre relativamente más joven, más ligero, menos emancipado, más flotante, más infantil. El que hoy se piense de una manera enteramente diferente en Francia (y en Alemania también, pero esto carece de importancia), el que la teoría del medio, verdadera teoría de neurasténicos, haya llegado a considerarse sacrosanta y encuentre apoyo entre los fisiólogos, es cosa que me huele mal y me inspira tristes pensamientos.
En Inglaterra se discurre de la misma manera, pero esto no preocupará a nadie. El inglés tiene abiertos dos caminos para acomodarse al genio: la senda democrática al estilo de Buckle y la senda religiosa en la manera de Carlyle.
El peligro que hay en los grandes hombres y en las grandes épocas es inmenso; el agotamiento bajo todas sus formas, la esterilidad les sigue paso a paso. El gran hombre es un final; la gran época, el Renacimiento, por ejemplo, es un final. El genio en acción es necesariamente pródigo, su grandeza exige que derroche. El instinto de conservación queda, hasta cierto punto, en suspenso, la presión suprema de las fuerzas radiantes veda toda clase de precaución y de prudencia. Se llama a esto sacrificio, se alaba el heroísmo del gran hombre, su indiferencia por su propio bien, su abnegación por una idea, por una causa grande, por una patria, errores todos. Lo que hay es que el gran hombre se desborda, se difunde, se derrocha, prescinde de sí fatalmente, irremediablemente, involuntariamente, lo mismo que es involuntaria la crecida de un río que al salirse de madre inunda las tierras ribereñas. Más como debemos mucho a estos explosivos, se les ha adornado con una porción de arandeles, entre ellos una moral superior. Tal es el agradecimiento de la humanidad; entiende al revés a sus bienhechores.

tEXTO: 'El crepúsculo de los ídolos' / Friedrich Nietzsche

La historia de Francisco el hombre

"pACHO RADA DERROTÓ AL
DIABLO PORQUE TOCA MEJOR
EL ACORDEÓN"

Acostumbraba a viajar por todo el país completamente solo, a lomo de burro. Solo yo y mi acordeón.
Una vez, cuando viajaba así, me topé al diablo, desde entonces la gente me llama Francisco el hombre. Sucedió una noche camino a casa, era tarde, en cuanto el burro finalmente tomó su paso regular yo empecé a tocar.
De repente escuche otro acordeón en la distancia respondiendo al mío. Pensé que era algún amigo. Me sentí feliz de que fuera por el mismo camino. Le respondí con mi acordeón y espere. Nada sucedió. Luego escuche de nuevo el otro acordeón. Sonaba mágico, como nada que hubiera escuchado antes. Supe que no podía ser ninguno de mis amigos. Tome por otro sendero y continué cabalgando. En la oscuridad las montañas estas llenas de presagios, allí habitan los fantasmas y monstruos que devoran a las personas pero; ¡yo no soy cobarde!
Contrapunteamos durante un tiempo y aun no podíamos vernos. La música iba y venia cada vez mas rápido, como un duelo.
De repente, una sombra salio de la oscuridad y se detuvo, olía horrible, como a azufre. Pude sentir que el burro temblaba. Lo siguiente que supe fue que me cegó un resplandor, el animal rebuzno y todo se oscureció.
Al día siguiente mis amigos me encontraron frío y me levantaron. Las brujas del pueblo de aquella época dijeron que el diablo no me había llevado porque yo usaba la cruz de nueve caras. El fuego grabó en mi piel las caras del amuleto, todo mi cuerpo estaba cubierto de magulladuras.
Llamaron al culebrero Rodolfo, él me dio uno de sus remedios secretos. En cuanto lo tome la llamarada de un rayo me atravesó todo el cuerpo. Los gallos cantaron, los perros ladraron y las luces se apagaron. Después de eso me sentí bien.

La gente aun relata la historia de cómo conocí al diablo. Hay muchas versiones diferentes pero en todas ellas dicen: "Pacho Rada derrotó al diablo porque toca mejor el acordeón"

tEXTO: extracto de la película ‘El acordeón del diablo’

La ruleta Rusa al estilo Veracruz

Subject: La ruleta Rusa al estilo Veracruz
Date: Mon, 28 Jan 2013 17:37:23

olas y holos a todas y todos,

Ya hacía mucho que no escribía ninguna historia, con tanto va y ven no me sentaba a redactar. Creo que la última buena fue hace ya más de dos años, "El brujo pirujo y sus muertos" (si alguien no la llegó a leer que me avise y se la envío, esta interesante). Digamos que esta que os escribo es la segunda de lo que me parece que va a ser una trilogía, como las que le gustan a Peter Jackson pero sin efectos especiales. A muchos de vosotros ya os la he contado en persona, creo que a la mayoría no, así que ahí os va... por cierto, esto sucedió hace menos de un año.

Para los que se quedaron atrasados con mis movimientos laborales, tras dos años trabajando en Querétaro (200 Km al norte de México DF aprox.) en la empresa española me pasé a una empresa 100% mexicana, en esta estuve trabajando durante un año en Tuxpan, un pueblo semi-abandonado estilo La Habana en el estado de Veracruz, en una de las playitas del golfo de México.

Para llegar a este pueblo en medio de la costa, rodeado de una selva montañosa sólo había dos opciones, una atravesar la selva y la otra rodearla, ambas en autobús porque conduciendo uno mismo era un coñazo. Por supuesto existía la opción avión pero desde el principio la descarté por cara y porque el mini aeropuerto de esta zona de México estaba continuamente cerrado por la niebla que todos los días se formaba por tantísima humedad (frecuentemente superior al 90%). De las dos opciones viables, la de atravesar la selva era la que más me convencía pues eran un mínimo de 8 horas de viaje para recorrer algo más de 450 Km. La opción de rodear la selva eran 12 horas para recorrer casi mil Km, eso ya era demasiado tiempo. De todas formas las dos opciones eran demasiado, teniendo en cuenta que ese viaje iba a hacerlo dos veces por semana. Pero vamos, que la cuestión tiempo no era muy preocupante puesto que ese viaje lo hacía de noche y lo dedicaba a dormir.

Al principio me resultaba incómodo que el autobús (o camión como le dicen en México) era un guajolotero. Se le dice guajolote en México a los pavos. Así que este autobús era un transporte de personas… y a veces de sus animales de granja… eso es un guajalotero. Por eso era un coñazo, porque hasta que no te acostumbras a ese olor tan rico a campo y a los asientos con manchurrones de quien sabe qué y de quien sabe cuándo pues se pasa mal, y más cuando te llevas 8 horas ahí metido. Pues nada, como el cuerpo es duro uno se adapta a las circunstancias y tira hacia adelante, tratando de disfrutar de todo. Por supuesto había otro tipo de autobuses pero las combinaciones eran imposibles y los horarios peor.

Pero el coñazo más grande era que, al ser la única carretera que iba hacia esa zona del país y esta no era una autovía si no una carretera muy chunga, cuando había un accidente allí todos mamábamos hasta que se solucionaba el problema. Recuerdo en una ocasión que un camión tuvo un derrame de gasolina por esas carreteras durante varios kilómetros y el conductor de mi autobús se fue de valiente e intentó avanzar para cumplir con su horario. Esa vez comprobé que los autobuses tienen ABS y que pueden derrapar igual que un coche en las curva. Lo que pasa es que en una de las curvas, al ser montañoso, el autobús no pudo subir cuesta arriba, así que gracias a eso nos ahorramos el sufrimiento. Al final estuvimos tres horas parados esperando a que se evaporara la gasolina, vamos, nos quedamos nosotros y todos los que estuvieran detrás del camión o autobús. Historias así al menos diez parecidas, en la que menos estuve una hora parado y en la que más cinco, todo un lujo de camino, accidentes, derrames, derrumbes, en fin un poco de todo.

Se me olvidaba contar otro detalle importante y es que en ese camino, el tramo que transcurre por la selva (200 Km) donde siempre ocurrían los accidentes, no había estaciones de servicios, bares, gasolineras, señal de móvil… durante ese tramo estábamos incomunicados, así que imaginad cada vez que había un evento de este tipo era un coñazo porque no sabías cuanto tiempo ibas a estar ahí, así que siempre llevaba conmigo una barrita energética o un refresquito para sobrevivir si nos quedábamos allí mucho tiempo.

Conforme pasaban las semanas iba conociendo la gente de la zona y del nuevo trabajo. Poco a poco me fui enterando que aparte de accidentes, por si fuera poco, en esa carretera también había algún que otro asalto. Cuando supe eso de los asaltos empecé a vivir de forma diferente los viajes en autobús. Cada vez que se paraba el autobús a mitad de camino me entraba la paranoia… ¿será un accidente, será un pasajero o será un asalto? Así todos los viajes, con un estrés de locos, era como una ruleta rusa.
Así hasta que un día, otra noche cualquiera de uno de estos viajes, el autobús se para, como siempre, y se suben tres colegas… con pinta muy chunga (esto no es muy extraño por aquella zona). La diferencia con otros que se habían subido en otros viajes era que dos de ellos llevaban algo parecido a una metralleta (en México le llaman cuerno de chivo) y otro una pistola normal y corriente de las películas del equipo A. Ellos tenían pinta chunga pero a mí me dio un chungo cuando los vi subir, me entró un mareo que para mí, parar mis adentros me decía: ”se acabó, hasta aquí llegué”, y más aun comparándome con los otros pasajeros, todos muy muy morenos de piel, casi todos campesinos o vaqueros, y yo que era un copito de nieve en medio de la noche. Se me pasaban mil cosas por la cabeza y a la vez sentía como si fuese a perder el conocimiento, horrorosa la sensación.

De los tres tíos, el que lleva la pistola, que va en última posición comienza a decir más o menos esto: “Buenas noches señores y señoras, somos personas de la región que normalmente pedimos una colaboración voluntaria, pero como no es suficiente la aportación hemos cambiado la forma de recaudación y nos vamos a llevar a tres de ustedes”. No me podía creer lo que estaba sucediendo y lo que acababa de escuchar.
En ese momento, el primero de los tíos coge por el brazo a uno de los pasajeros que estaba sentado en una de las primeras filas (yo estaba sentado en una de las filas de la mitad trasera del autobús). El pasajero empieza gritar que por qué él, que no se lo llevaran por favor… pero nada, lo bajaron del autobús. ¡Que marrón! La gente estaba toda en silencio, claro, supongo que para no llamar la atención no fuera a ser que por eso te llevaran a ti también.

El segundo de los tíos empieza a avanzar por el pasillo del autobús, escoltado por el colega de la pistola. A dos filas por delante de mí se detiene y le dice a otro pasajero: “le importa levantarse y venir conmigo?” el pasajero comienza a gritar: “no por favor! Que tengo dos hijos que voy a verlos ahora!”. El asaltante lo fuerza a levantarse mientras el pasajero no paraba de gritar hasta que él le da una especie de golpe con la metralleta para que deje de protestar. Entre forcejeos lo acabaron bajando. Qué situación más fuerte.

Quedaba un asaltante, el de la pistola. Empezó a avanzar por las filas del autobús. Veo que cada vez está más cerca de mi zona. A todo esto yo llevaba la capucha de la sudadera puesta, así que conforme veía que se iba acercando el asaltante traté de ocultar mi cara lo máximo posible, mirando al suelo, sin moverme muy rápido para no llamar la atención. Llegó un momento en el que ya no veía lo que estaba pasando por la capucha, sólo me guiaba por el sonido. Los pasos se escuchaban más cerca, estaba avanzando muy despacio supongo que observando la cara de las personas o la apariencia… quien sabe. Cada paso que daba lo sentía más intenso, en mi cabeza se me pasaban mil situaciones, formas de salir corriendo, esconderme debajo del asiento (ya era tarde), incluso imaginaba, sabiendo que me iba a escoger, la forma en la que iba a tener que salir corriendo por la selva en nada que bajara del autobús. Estos pensamientos fueron rotando al ritmo de sus pasos. Ya estaba a mi altura, me costaba controlar mi cuerpo, el miedo me hacía temblar pero trataba de disimularlo a toda costa. ¡Se detuvo justo ahí! ¡Al lado mía! Podía ver sus zapatos a 50 Cm de los míos, llenos de barro y estilo militar. Contuve la respiración, ese instante se me hizo eterno, ni si quiera era consciente de donde estaba o que hacía ahí, pero supongo que todo fue cuestión de segundos… hasta que abrió la boca y dijo “a ver usted, venga conmigo”. ¡Sus muertos! ¡Me lo dijo a mí! ¡Mirando hacia mí!! Si ya estaba paralizado de antes ahora más, el miedo pasó a ansiedad, mis pensamientos ya eran más catastrofistas que antes, no quería moverme, no quería mirarle, no quería estar en ese autobús.

En el momento que asumí la situación y decidí levantarme para irme con él vuelvo a oír una voz, pero esta vez viene del asiento justo detrás de mí que dice “no por favor, nooo, no me hagan esto, tomen lo que quieran…” Se que dijo muchas más cosas pero ahí ya supe que me había librado, mi cuerpo en gran medida se desconectó del alivio. Me libré, no me lo podía creer, fue tanta la relajación después de tanta tensión que tengo que reconocer que me llegué a mear encima un poco, no sé si al relajarme o antes con el miedo. Bajaron del autobús los dos, el asaltante dio las gracias y las buenas noches a todos en un acto de cinismo.

En el momento que pisaron la carretera el conductor del autobús se puso en marcha a toda ostia. Muchos de los pasajeros empezaron a hablar, a insultarlos y a mirar por la ventana como nos alejábamos de los asaltantes y los rehenes. Yo estaba como en el limbo y en estado de shock, no hablé con nadie ni miré a nada. El autobús no volvió a parar más hasta que llegamos a la última parada.

Ese día llegué al trabajo dos horas tardes, que en realidad no importaba, sobre todo porque a lo largo del día supe por personas del pueblo que las personas que bajaron del autobús fueron asesinadas…

¡Un abrazo a todos!
PD: con estas historias no pretendo hacer juicios ni comparaciones y mucho menos generalizaciones, son simplemente experiencias.

tEXTO :OC

El hambre

éste hambre, un hambre atroz, es como un tigre que araña mis intestinos y los devora. Para no mortificarme y apaciguar un poco a la fiera como un trozo de chocolate que me ha dado mi compañera a la derecha. Es un chocolate fino con forma de muñeco, con un envoltorio brillante que tiene pintado una figurita humana. Cuando he disimulado el hambre con este leve bocado le sonrío y sigo con lo que estaba.

Que música más amarga esta que llega desde mis intestinos, el rugido de las tripas en esta mañana lóbrega y el repiquetear de los teclados, con qué ansia observo a través de los ventanales de mi celda de cristal esta fría mañana de invierno con cielo despejado, con que pereza se mueve el segundero, llevando sus segundos más allá; como si una paloma caminara sobre el tejado, y su pisadas produjeran un sonido que se dejara caer hasta mi oídos: tic, tac.

¿Qué sueño es este que me embarga? Ahora las tripas empiezan a sonar de nuevo. Este ruido es producido por el aleteo de cientos, tal vez miles, de pequeñas mariposas; ¡y que de cosquilleos hay en mi estómago!, leves ensoñaciones que provocan cierto fulgor, como luciérnagas en la noche danzando a la luz de la luna en el claro del bosque. Allí estoy yo y no me siento tan solo.

Luego la música sigue girando hasta las tres como larga hilera de hormigas que avanzan en marabunta hacia el confín de los bosques, allí trepando y allí devorándolo todo a su paso, en filas armónicas la formación llega hasta límites insospechados. Avanzan por mis venas y salen por los poros de la piel, mi alma corrupta se consume con mi carne, cuantos me querían a mí ya se han esfumado.

tEXTO ;d

De monigotes, juegos y bullicio

"— Bab "Aziz, ¿verdad que no iras a la reunión?
— claro que iré.
— ¿iras solo?
— Ya encontraré el camino.
— Pero te perderás.
— Quien tiene fe nunca se pierde, mi angelito. Quien está en paz jamás perderá su camino.
— ¿Dónde es esa reunión?
— No lo se, mi angelito.
— ¿Pero los demás lo saben?
— No, ellos tampoco lo saben.
— ¿Cómo puedes ir a una reunión sin saber donde es?
— Basta con andar, andar, quien este invitado puede estar seguro de que encontrará el camino..."

Bab "Aziz: El príncipe que contemplaba su alma \ Nazer Khemir

oy y vuelvo zumbando como una abeja entre las flores de mi ciudad, algunas veces subo alto y otras veces mi vuelo  es rasante, y en otras me distraigo tanto en un sitio que a otro punto llego tarde. Afuera las nubes toman posiciones sobre la ciudad, y de cuando en cuando arrecia la lluvia con furia, inundando la calle de pequeñas escorrentías  provenientes de las tuberías y de los desagües, y se forman numerosos charcos que hay que ir esquivando con cierta maña mientras las alcantarillas tragan y tragan. Me gusta asir con Fuerza el paraguas apoyando el palo sobre mi hombro como si fuera un fusil y mi cabeza no se deja ver bajo el amplio paraguas que repiquetea continuamente con las gotas de lluvia. Veo al pasar a un niño en la puerta de un bar, parece aburrido mientras observa desde la puerta hacia afuera y hacer girar un taburete con una mano. Recuerdo a este chico en mejores momentos, hasta hace poco compartía juegos y diversiones con otros niños de su misma edad, pero sus padres, comerciantes chinos, han cerrado el amplio bazar que regentaban al lado, así que ya no hay juegos, no hay monigotes pintados en el suelo con tiza, no hay carreras ni bullicio.

Más adelante una joven morena, alta y esquelética con el pelo desgarbado y mirada perturbada duerme acurrucada en el suelo de un soportal, todavía no hace todo el frio que llegará a hacer cuando entre el invierno puro y duro, pero se hace necesario una manta y un techo en el que refugiarse. Conforme voy avanzando, conforme mis pasos construyen el camino que me he propuesto como recorrido, sin apretar demasiado el paso, empiezo a sentir los latidos cada vez mas cerca de mi boca, y el calor que ya empieza a salir por el cuello, entre el chaquetón y  la bufanda, tengo que desabrocharme algunos botones.  Y el camino lo hago en el más pasmoso silencio interior, o escuchando alguna canción,  aunque la verdad, me canso demasiado pronto de una y la tengo que dejar a medias y me voy a la siguiente. Parece que quiero vivir la vida demasiado deprisa, y hay noches de insomnio en las que apenas pego ojo; en las que las horas se convierten en segundos  acuciado por la necesidad de conseguir el sueño, para poder cerrar los ojos y descansar para el siguiente día. Lo que quiero decir es que te acuestas a las 23,30 y llegan las 00,00, y la 1 ya esta aquí, y a las 4 te queda una hora para levantarte, para realizar una jornada de 8 horas. Me gusta cuando puedo dormir de seguido hasta que me despierte el despertador, pero rara vez esto sucede, y siempre lo termino desactivando antes de que salte la alarma.

Luego transcurre la mañana entre pantallas de ordenador y teclados, y ambientes caldeados donde apenas se respira aire, todo lo que te llega es vaho, aire viciado que ha pasado por todos los pulmones de la sala. Y el calor se hace exasperante, y los ojos vidriosos te hacen cosquillas en los lacrimales. Me gusta escribir deprisa, lo he practicado a menudo y ahora escribo muy fluido, sin apenas mirar el teclado, es una delicia escribir así, cuando este proceso se haya convertido en algo por completo automático me quedara mucho mas tiempo para el contenido.

Pero ya apenas escribo, he llegado a pensar que tampoco soy tan bueno, también me sucedió algo parecido cuando estudiaba Artes en el instituto aunque el principal motivo es la sensación de fatiga y que necesito dormir y alejarme un poco de las tecnologías. Hace poco tuve que coger notas en papel y apenas sabia escribir, atrofiado como estoy acostumbrado a escribirlo todo en un archivo digital, aunque me he propuesto recuperar la caligrafía como cuando era niño, los japoneses lo practican, para así recuperar un poco de mi personalidad perdida.

Y ya voy terminando, de la misma manera en que comencé, con un leve zumbido de mis alas el cuerpo en tensión se eleva sobre las hierbecillas. Que aventuras me depara el destino eso ninguno lo sabemos, más me afano con presteza en descubrir nuevos caminos, en continua renovación y sin acomodamiento, de esta forma pienso en mi como un ser errante, sin una meta fija y un camino amplio de márgenes. Me gusta esta definición porque a menudo me encuentro con gente muy interesante y buena en los sitios menos esperados.  Y me alegro de tener la oportunidad de luchar a estas alturas, donde la gente cae por su peso o se marea con el vértigo. Me gusta rodearme de gente notable aunque yo no lo sea, con la esperanza que algo de ellos se me pegue y así la próxima vez, si es que volvemos a encontrarnos en el camino, al menos sepas que no he desistido, que no me detuve a tirar piedras a la orilla de los lagos ni las eché a rodar monte abajo. Y si coincidimos en el camino tal vez podamos caminar un tiempo juntos, como samuráis del siglo veintiuno, cada uno inmerso en su pensamiento, pero consciente del pensamiento del otro, como compañeros, tal vez alguna vez podamos decirlo.

tEXTO :d \ aGRADECIMIENTOS: a los lectores ya que sin ellos este blog no tendría razón de ser.

Por el ojo de la cerradura

1. “aÚN NO HABÍA HOMBRES, MÁS EL MUNDO, YA LIBRE DE MONSTRUOS, ESTABA PREPARADO PARA LA HUMANIDAD”
a población de Atenas también está alertada. Pues se ha extendido la conmoción tras el avistamiento de diversas serpientes gigantes.  Al principio los rumores se tomaban por extravagantes, pero ahora cada vez más gente las ha visto, el cuento gana credibilidad.

Al pueblo griego también le preocupan los atardeceres, ya que toman un tono color de sangre. Todavía falta una explicación científica para este fenómeno.

Los pastores locales temen que el fenómeno sea el precursor del retorno de los dioses antiguos.

Los  avistamientos parecen coincidir con diversas desapariciones.

De cualquier modo, todos los desaparecidos son pequeños delincuentes  y traficantes de drogas bien conocidos por las autoridades.

El capítulo de la Orden de Atenas considera —y muy acertadamente, creo yo— que puede que nos enfrentemos a una medusa aún joven.

Una medusa joven es muy reacia a abandonar su guarida una vez esta preparada. Creemos que las serpientes no solo le sirven de ojos y oídos, sino que la alimentan con las almas corruptas de criminales para mantener fuerte a su ama.

Recomiendo expresamente que la Orden Central provea los fondos necesarios y ayude a nuestros hermanos y hermanas atenienses antes de que la medusa tenga tiempo de madurar. Si no lo hace creará un problema pernicioso de proporciones épicas.

tEXTO: el texto es una transcripción de LORE\ Volumen uno\ T P LOUISE\ ASHLEY WOOD

Los Números del proyecto Akira

1988.7.16 TOKYO
31 YEARS AFTER WORLD WAR III
AD 2019 NEO TOKYO
eL PODER DE AKIRA EXISTE DENTRO DE TODAS LAS PERSONAS, PERO CUANDO ALGUIEN DESPIERTA ESE PODER QUE SE OCULTA EN SU INTERIOR, AUNQUE NO ESTE PREPARADO PARA ELLO, DEBE SABER COMO UTILIZARLO. TETSUO DEBE REALIZAR SU ELECCIÓN. AHORA SE HA CONVERTIDO EN UNO DE LOS NUESTROS. TODO LO QUE HAGA A PARTIR DE ESTE MOMENTO ES RESPONSABILIDAD NUESTRA.
Kaneda. ¿Y fue en busca de Akira?

Kay. Es lo que dijo esa niña.

Kaneda. El ejercito, Ryu, y todo el mundo esta buscando a Akira y también a Tetsuo, tiene que haber alguna conexión con el poder de Tetsuo, pero, ¿quien diablos es ese Akira?

Kay. Ryu me contó que Akira es la energía absoluta.

Kaneda. ¿La energía absoluta?

Kay. Ya sabes, los seres humanos hacen muchas cosas a lo largo de su vida. Descubren cosas, construyen casas, autopistas, puentes, ciudades, cohetes. ¿De donde crees que viene ese conocimiento y la energía que se invierte en todo eso? El ser humano, antes era un mono, y antes de eso era un insecto y un pez y antes era plancton y amebas; pero incluso en esas formas de vida primitivas hay una energía asombrosa, ¿no?

Kaneda. ¿Pero eso depende de los genes, no?

Kay. Al principio de todo probablemente existía ADN en el agua y en la atmosfera, en eso consiste la geografía universal y si es así, ¿que podríamos descubrir a partir de eso? Quizás datos sobre el origen de todas las cosas o de antes incluso.

Kaneda. Eh, eh, eh. ¿Pero que te pasa?, ¿estas bien?, ¿lo de antes te ha trastornado la cabeza o que?

Kay. La evolución entera podría estar registrada en la memoria de todos, si algún error alterase el orden de las cosas podríamos encontrarnos con que una ameba tuviese de pronto el poder de un ser humano.

Kaneda. ¿Eso es Akira?

Kay. Las amebas no construyen casas o puentes, solo engullen todo lo que encuentran.

Kaneda. ¿Hablas de Tetsuo?, ¿me estas diciendo que tiene ese poder?

Kay. Hace tiempo hubo gente que creyó tener el control sobre ese poder. Estaban a las órdenes del gobierno, pero fracasaron y provocaron la destrucción de Tokyo. Nosotros aún no tenemos esa capacidad. Pero algún día podremos controlarlo. Ya hemos dado el primer paso.

tEXTO: Transcripción de la película de animación 'Akira' \ iMÁGENES: pertenecen a 'Akira' obra escrita y dibujada por Katsuhiro Otomo entre los años 1982 y 1993. Es un manga perteneciente al genero cyberpunk compuesto de mas de 2000 páginas y que obtuvo un éxito significativo en Japón y en el resto del mundo.

El Don

"pADRINO, PADRINO, SÁLVEME DE LA MUERTE, SE LO RUEGO. LA CARNE ESTÁ QUEMANDO Y SIENTO QUE LOS GUSANOS ME ESTÁN COMIENDO EL CEREBRO. CÚREME, PADRINO, SÉ QUE TIENE PODER PARA HACERLO; SEQUE LAS LAGRIMAS DE MI ESPOSA. DE NIÑOS EN CORLEONE, JUGÁBAMOS JUNTOS, Y AHORA ¿VA A DEJARME MORIR?, ¿NO SE DA CUENTA QUE TEMO IR AL INFIERNO POR TODOS LOS PECADOS QUE HE COMETIDO?"\ GENCO ABBANDANDO.
Por vez primera, Don Corleone se puso de pie para dirigirse a los reunidos. No era alto, y estaba un poco delgado debido a los días pasados en cama. No obstante, y aun cuando saltaba a la vista que había envejecido, no cabía duda de que había recuperado su antiguo vigor, tanto físico como mental. — ¿Qué clase de hombres seríamos si careciéramos de la facultad de razonar? — comenzó —. Seríamos como las bestias de la selva. Pero la razón preside todos nuestros actos. Podemos razonar el uno con el otro, podemos razonar con nosotros mismos. ¿De qué me serviría reanudar las hostilidades, reanudar la violencia? Mi hijo está muerto, y su muerte es una desgracia que debo soportar. ¿Por qué tendría que hacer que el mundo sufriera conmigo? Doy mi palabra de honor de que no intentaré vengarme y olvidaré las ofensas pasadas. Saldré de aquí lleno de buena voluntad. Permítanme decirles que debemos velar siempre por nuestros intereses. Todos nosotros somos hombres sin un pelo de tontos, que nos hemos negado a ser muñecos en manos de los poderosos. Y hemos tenido suerte en este país.
La mayoría de nuestros hijos han encontrado una vida mejor. Algunos de ustedes tienen hijos que son profesores, científicos, músicos. Sus nietos serán, tal vez, los nuevos pezzonovante. Pero ninguno de nosotros quiere que sus hijos sigan nuestros pasos, porque sabemos cuan dura es esta vida. Todos creemos que ellos pueden ser como los demás, que nuestro valor servirá para proporcionarles posición y seguridad. Tengo nietos, y espero que sus hijos lleguen a ser gobernadores o, incluso, presidentes. Quién sabe, en América todo es posible. Pero debemos empezar a luchar para ponerlos a la altura de los tiempos. Ya ha pasado la hora de las pistolas y los asesinatos. Debemos ser astutos como los demás hombres de negocios, y ello repercutirá en beneficio de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. No tenemos obligación alguna con respecto a los pezzonovante que se consideran a sí mismos como rectores del país, que pretenden dirigir nuestras vidas, que declaran las guerras y nos dicen que luchemos por el país. Porque, en realidad, lo que quieren es defender sus intereses personales. ¿Por qué debemos obedecer unas leyes dictadas por ellos, para su propio beneficio y en perjuicio nuestro? Y ¿con qué derecho se inmiscuyen cuando pretendemos proteger nuestros intereses? Nuestros intereses son “cosa nostra”. Nuestro mundo es cosa nostra, y por eso queremos ser nosotros quienes lo rijan. Por lo tanto, debemos mantenernos unidos, pues es el único modo de evitar interferencias, o de lo contrario nos dominarán, como dominan ya a millones de napolitanos y demás italianos de este país. Por esta razón resuelvo no vengar la muerte de mi hijo. El bien común es lo primero. Juro que mientras yo sea el jefe de mi Familia, ninguno de los míos levantará un solo dedo contra ninguno de los aquí presentes, salvo que la provocación sea intolerable. Estoy dispuesto a sacrificar mis intereses comerciales en aras del bien común. Esta es mi palabra de honor. Y todos los aquí reunidos saben que mi palabra ha sido siempre sagrada.
Pero tengo un problema personal. Mi hijo menor se ha visto obligado a huir, acusado de las muertes de Sollozzo y de un capitán de la policía. Debo hacer cuanto esté en mi mano para que regrese a casa, libre de esos cargos falsos, y sé que ése es un problema exclusivamente mío. Sí, he de buscar a los verdaderos culpables o, en todo caso, convencer a las autoridades de la inocencia de mi hijo. Es posible que los testigos rectifiquen sus declaraciones, que se retracten de sus mentiras... Repito que es un asunto que debo resolver yo, y creo que finalmente mi hijo podrá regresar. Bien. Pero quiero que sepan que entre mis defectos se cuenta el de ser un hombre supersticioso. Es ridículo, lo sé, pero no puedo evitarlo. Y si mi hijo menor sufriera algún desgraciado percance, si algún policía lo matara accidentalmente, si lo encontraran colgado en su celda, si aparecieran nuevos testigos de cargo, mi superstición me haría creer que ello se había debido a la mala voluntad de alguno o algunos de los aquí presentes. Quiero decirles más; si mi hijo resulta herido de muerte por un rayo, culparé de ello a los aquí reunidos; si su avión cae al mar o su barco se hunde en las profundidades del océano, si contrae unas fiebres mortales o su automóvil es arrollado por un tren, mi ridícula superstición me hará creer que la culpa la tienen ustedes. Señores, esa mala voluntad, esa mala suerte, no podría perdonarla jamás. Aparte de eso, les juro  por el alma de mis nietos que nunca romperé la paz que hemos acordado.
Después de todo ¿somos o no somos mejores que esos pezzonovante que han matado a millones y millones de personas en nombre de la patria?. Pronunciadas estas palabras, Don Corleone se acercó a Don Phillip Tattaglia. Tattaglia se levantó y los dos hombres se abrazaron y se besaron en las mejillas. Los otros jefes se pusieron de pie y, después de aplaudir, se estrecharon mutuamente las manos, celebrando la amistad de Don Corleone y Don Tattaglia. La recientemente sellada amistad tal vez no fuese muy calurosa, pero sí respetable. Aunque jamás se cruzaran regalos de Navidad, por lo menos tampoco se matarían el uno al otro. En su mundo, esa amistad era suficiente.

tEXTO: Es un extracto del libro de Mario Puzo titulado 'The godfather' \ iMÁGENES: Extraidas de la película 'The godfather” dirigida por Francis Ford Coppola

El diccionario del diablo


l general H.H. Wolherspoon, director de  la Escuela de Guerra del Ejército, tiene como mascota un babuino, animal de extraordinaria inteligencia aunque nada hermoso. Al volver una noche a su casa el general descubrió con sorpresa y dolor que Adán (así se llamaba el mono, pues el general era darwinista) lo aguardaba sentado ostentando su mejor chaquetilla de gala.
—¡Maldito antepasado!— tronó el gran estratega—. ¿Qué haces levantado después del toque de queda? ¡Y con mi uniforme! Adán se incorporó con una mirada de reproche, se puso en cuatro patas, atravesó el cuarto en dirección a una mesa y volvió con una tarjeta de visita: el general Barry había estado allí y a juzgar por una botella de champán vacía y varias colillas de cigarros, había sido amablemente atendido mientras esperaba. El general presentó excusas a su fiel progenitor y se fue a dormir. Al día siguiente se encontró con el general Barry, quien le dijo:
—Oye viejo, anoche al separarme de ti olvidé preguntarte por esos excelentes cigarros. ¿Dónde los consigues?
El general Wolherspoon sin dignarse responder se marchó.
—Perdona por favor— gritó Barry corriendo tras él—. Bromeaba por supuesto. Anda, si no había pasado quince minutos en tu casa y ya me di cuenta que no eras tú.

tEXTO: 'El diccionario del diablo' \ Ambrose BiercE

Las bases metafísicas del Wabi-sabi

¿Cómo es el universo?

Las cosas evolucionan hacia o desde la nada.
Cuando el anochecer se acerca a los valles, el viajero se pregunta dónde buscar cobijo para pasar la noche. Ve altos juncos creciendo por todos lados, los junta en una brazada, erguidos tal y como se mantienen en el campo, y los ata por arriba. Presto, una choza de hierba viva. A la mañana siguiente, antes de embarcarse en una nueva jornada de viaje, desata los juncos y presto, la choza se deconstruye, desaparece y vuelve a convertirse en una parte prácticamente indiferenciable del amplio campo de juncos. El paisaje original parece restaurarse de nuevo, pero quedan trazas minúsculas del refugio. Algún junco doblado o entrelazado aquí y allá. Queda también la memoria de la choza en la mente del viajero, y en la mente del lector que lee la descripción. El wabi-sabi, en su forma más pura e idealizada, se refiere precisamente a estas delicadas trazas, a esta evidencia evanescente, en las fronteras de la nada. \#19\

El universo, mientras se destruye, también construye. Nuevas cosas emergen de la nada. Pero no podemos determinar realmente, mediante una observación superficial, si algo está evolucionado hacia o desde. Si no supiéramos que es de otro modo, podríamos confundir un niño recién nacido —pequeño, arrugado, doblado y un poco grotesco— con una persona muy vieja al borde de la muerte.
En representaciones wabi-sabi, quizás arbitrariamente, la dinámica de la evolución "hacia" tiende generalmente a manifestarse en cosas un poco apagadas, más oscuras y poco llamativas. Las cosas en evolución "desde" tienden a ser un poco más luminosas y brillantes, un poco más claras y ligeramente más llamativas. Y la nada en sí misma —en vez de ser un espacio vacío, como en occidente— vibra de posibilidades. En términos metafísicos, el wabi-sabi sugiere que el universo está en movimiento hacia o desde lo potencial.

 \#19\ Otra metáfora visual para las cosas que empiezan a ser o que terminan su existencia dejando los más sutiles indicios, es la flor del cerezo, una de las imágenes más potentes (y esteriotipadas) de la cultura japonesa. Cada primavera los cerezos florecen durante una semana como máximo. Pero en cualquier momento una tormenta o un viento repentinos pueden provocar la caída de las delicadas flores rosadas.
Durante este breve momento de posibilidad, grupos grandes y reducidos de gentes despliegan mantas y esteras bajo los cerezos por todo Japón. En ese instante el sitio (la antítesis de una estructura formal) y el acontecimiento se crean al unísono. El poder perdurable y profundo (wabi-sabi) de esta imagen de los cerezos en flor proviene de nuestro conocimiento siempre presente de lo efímero de la realidad. Un momento antes no había flores. Dentro de un momento no habrá flores...

El TEXTO Y LA IMÁGEN son un extracto del libro:

El Wabi-sabi

Para artistas,
Diseñadores,
poetas y
Filósofos

Leonard Koren

Wabi-sabi es "la" quintaesencia de la estética japonesa. Es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas.
Es la belleza de las cosas no convencionales...

Rodaja de tomate

Les cuento que la mano todavía sigue temblando de vez en cuando, que ese infinito desasosiego que me sobresalta con sudores, picor en las manos y un calor sofocante en el rostro vuelve de vez en cuando. Y que yo le temo como a la vara verde de olivo cuando aparece porque en esos momentos quedo neutralizado. Creo que ya lo he contado antes: como un conejo deslumbrado. Y que es bastante complicado ponerle freno y recuperar la compostura. Lo que sucede es que no me gusta quedarme sólo y "desamparado" en esa isla de en medio que es nuestro conjunto de mesas agrupadas, en medio del camino, expuesto desde todos los flancos. Como si me quedara colgado en medio de un puente y el vértigo me impidiese reaccionar.
Entonces se me ocurre que soy acechado, que los ojos de la sala misma caen sobre mi como picos de águila o puntas de flecha y me sonrojo y me pongo imperiosamente nervioso.
Como veo poco y ya un poco borroso, me ajusto las gafas con un leve toque del dedo húmedo y salgo de la sala. Afuera no se esta mal, creo que es la falta de oxígeno, el aire viciado.
En el espejo del cuarto de baño me veo reflejado mientras lavo mis manos. Abro el grifo y espero a que el agua fluya fría y entonces las enjabono. No hay sensación a lo largo de mi jornada que sea equiparable a este momento. El agua discurre llevándose mis nervios y mis malas sensaciones, aliviando la tensión acumuladas durante las horas de la mañana tuberías abajo. Y también pienso en la catarata, en el agua imaginaria que cae por detrás de mí mientras medito y de la que hablamos mis compañeras y yo como un bálsamo para aplacar nuestros nervios, en busca de relajación.
En eso pienso mientras vuelvo ya mas aliviado, con una sonrisa juvenil en los labios y la expresión en la cara de la primera hora; oyendo el fluir constante de la cascada mientras me imbuyo de nuevo en la burbuja y, de cuando en cuando, desde lo alto la corriente se deja caer una roca o la corriente arrastra hasta el fondo del río una enorme rama de árbol.

tEXTO :d

300

“rECORDADNOS.
SI ALGÚN ALMA PASA ALGÚN DÍA POR AQUÍ...
...EN CUALQUIER MOMENTO FUTURO...
...QUE NUESTRAS VOCES LE SUSURREN DESDE LAS ANTIGUAS PIEDRAS.
VIAJERO, VE Y DILE A LOS ESPARTANOS...
...QUE AQUÍ, POR LEY ESPARTANA, YACEMOS.”

"Anochece. El viento de verano sopla desde el Egeo. Dilios teje sus historias.

—  El entrenamiento crea bueno guerreros... pero los grandes guerreros los crean los dioses.

Nuestra historia favorita. La historia del niño.

—  Hacía frío. El niño estaba hambriento. Era su iniciación en las tierras salvajes. Volvería como un espartano... o no lo haría.
Se había alejado de Esparta. De su hogar. Comió raíces y bichos y ratas... y ahora se moría de frío.
Oyó un aullido lejano.
Frío. Hambriento. Lejos de su casa. Indefenso. El fino palo que había afilado... no era nada. Era una broma. El juguete que un niño utilizaba como una lanza.
Estaba indefenso. Era la presa.
La bestia le rodeó, olisqueando, saboreando el olor de su presa. ¿Huyó el chico? ¿Se acobardó? ¿Lloró? ¡No! Este niño le dio la espalda al lobo. Estaba tranquilo. No mostró miedo. El viento aullaba por el estrecho desfiladero.
Muy tarde, la bestia embistió... y aulló, arañando, atrapada... ensartada por la roca implacable.
El chico levantó el bastón. Sus manos estaban listas. Su forma era perfecta.
Y así el chico, al que daban por muerto... regresó hecho un rey. ¡Nuestro rey! ¡Leónidas!

— ¿Hnh? Niños. Qué ruido. A dormir.

Dormimos. El rey se queda solo con sus pensamientos. Solo... con el peso del mundo sobre los hombros.
Han pasado más de cuarenta años desde el lobo y el invierno. Y, como entonces, no es miedo lo que siente.
No, no es miedo. Sólo inquietud, una percepción mejorada de las cosas. El suelo rocoso bajo sus pies. La brisa salada. El ronquido y la respiración de los trescientos muchachos a sus órdenes... listos para morir por él sin  pensarlo, todos y cada uno de ellos.
Listos para morir, piensa. Creen que saben lo que significa.
Como entonces la bestia se acerca, paciente, confiada, saboreando su comida. Pero esta bestia está hecha de hombres y caballos, lanzas y espadas. Es un inmenso ejército, dispuesto a devorar a la pequeña Grecia, de borrar la única esperanza de razón y justicia que le queda al mundo.
La bestia se acerca... y es el mismo rey Leónidas quien la provocó. Hace apenas un año."

sINOPSIS\\ El ejercito de Persia, una fuerza tan imponente que la tierra tiembla a su paso, se dispone a aplastar a Grecia, una isla de razón y libertad en un mar de barbarie y tiranía.
Entre Grecia y esta oleada de destrucción se interpone un pequeño grupo de trescientos guerreros.
Pero esos guerreros son más que hombres…
Son ESPARTANOS.
300 es la obra maestra del cómic histórico, convertidas en una gran película dirigida por Zack Snyder e interpretada por Gerard Butler

tEXTO\\ Extracto de la novela gráfica 300 de Frank Miller (guión y dibujo)  & Lynn Varley (color)

La odisea de los Diez Mil

lA ANÁBASIS O EXPEDICIÓN DE LOS DIEZ MIL, TAMBIÉN LA RETIRADA DE LOS DIEZ MIL Y LA MARCHA DE LOS DIEZ MIL (EN GRIEGO CLÁSICO νάβασις SIGNIFICA "EXPEDICIÓN HACIA EL INTERIOR") ES UN RELATO DEL HISTORIADOR GRIEGO JENOFONTE, DISCÍPULO DE SÓCRATES, QUE PARTICIPÓ COMO AVENTURERO Y POSTERIORMENTE COMO COMANDANTE EN LA EXPEDICIÓN. EN ELLA SE NARRA LA EXPEDICIÓN MILITAR DE CIRO EL JOVEN CONTRA SU HERMANO EL REY DE PERSIA ARTAJERJES II, Y EL POSTERIOR INTENTO DE RETORNO A LA PATRIA DE LOS MERCENARIOS GRIEGOS QUE ESTABAN A SU SERVICIO, TRAS LA DERROTA Y MUERTE DEL MISMO CIRO.

Libro VII

"Los soldados se enteraron de lo que ocurría. Y Neón fue diciendo que Jenofonte, después de haber convencido a los demás generales, tenía el propósito de engañar a los soldados y de volverles al Fasis. Al oír esto los soldados lo tomaron a mal, y aquí y allí surgieron reuniones y corrillos. (Era muy de temer que ocurriese algo como lo sucedido a los heraldos de los colcos y a los inspectores de los víveres: cuantos no pudieron huir al mar fueron lapidados). Cuando lo advirtió Jenofonte, le pareció necesario convocar cuanto antes una reunión pública, sin dejar que los soldados se reuniesen espontáneamente, y ordenó al heraldo que la convocase. Ellos al oír al heraldo, acudieron corriendo con gran diligencia. Entonces Jenofonte, sin acusar a los generales de haber ido a buscarle, habló de esta manera:

Oigo, soldados, que me acusan de querer conduciros al Fasis con engaños. Oídme, pues, por los dioses, y si aparezco culpable no debo salir de aquí sin el condigno castigo. Pero si, por el contrario, resultan culpables los que me calumnian, debéis tratarlos como se merecen. Vosotros continuó diciendo sabéis ciertamente por dónde se levanta el sol y por dónde se oculta, y que si uno ha de ir a Grecia tiene que marchar hacia Occidente; pero si se quiere llegar a los países bárbaros es preciso dirigirse en sentido contrario, al Oriente. ¿Cómo podría nadie engañaros hasta el punto de haceros creer que el sol se levanta por donde se pone o se pone por donde se levanta? Además, sabéis que el viento norte conduce fuera del Ponto, y, en cambio, el sur conduce más adentro, hacia el Fasis. ¿Como es posible que alguien os haga embarcar engañados cuando sopla el viento sur? Pero supongamos que os hago subir a las naves cuando haya calma. Yo iré en un solo buque y vosotros, por lo menos, en cien. ¿Cómo os forzaría a navegar conmigo contra vuestra voluntad y os conduciría engañados? Pero supongamos también que con mis engaños y embaucamientos os hago llegar al Fasis y que desembarcamos en aquel país: ciertamente os daréis cuenta de que no estáis en Grecia. Y yo, el engañador, seré uno solo, mientras vosotros, los engañados, seréis cerca de diez mil provistos de armas. ¿Cómo un hombre que tales cosas imaginase para sí mismo y para vosotros dejaría de ser castigado?

Pero éstas son conversaciones de hombres de poco seso envidiosos de mí porque soy honrado por vosotros. Y ciertamente no tienen razón en envidiarse. ¿A quién de ellos le impido yo hablar, si tiene algo bueno que deciros; combatir, si alguno quiere combatir por vosotros o por él mismo, o velar atento por vuestra salvación? ¿En qué me opongo yo a los jefes que vosotros queráis elegir? Estoy pronto a ceder el mando, que otro se lo tome, solamente veamos si os reporta algún beneficio.

Pero ya he dicho lo bastante sobre esto. Si alguno se cree engañado o piensa que otros lo han sido, que hable y lo muestre. Cuando ya consideréis suficientemente tratado este asunto, no os separéis antes de que os hable de una cosa que veo comenzar en el ejército. Si este mal se extiende y llega adonde parece ha de llegar, tiempo es que deliberemos sobre nosotros mismos, a fin de que no aparezcamos como los peores y los más cobardes de los hombres ante los dioses y ante los humanos, ante los amigos y ante los enemigos.

Al oír esto los soldados se maravillaron de qué podría ser y le excitaron a que hablase. El entonces prosiguió de nuevo:

Ya sabéis que había en las montañas algunas aldeas de los bárbaros que eran amigos de los cerasuntios. De ellas bajaban algunos habitantes y nos vendían víctimas y de lo demás que tenían. Me parece también que algunos de vosotros fueron a la más próxima de estas aldeas y después de hacer sus compras se volvieron. El capitán Cleáreto, sabedor de que esta aldea era pequeña y mal guardada por creerse amiga, marchó contra ellos por la noche con la intención de saquearla, sin decir nada a ninguno de nosotros. Tenía intención, si se apoderaba de la aldea, de no volver al ejército, de embarcarse a bordo de un buque en el cual sus compañeros de tienda recorrían la costa y, cargando en él todo cuanto cupiese, salir del Ponto. Sus compañeros del buque convinieron en ello, según acabo de saber. Llamando, pues, a todos los que pudo seducir, los llevó contra la aldea. Pero, habiéndole sorprendido el día en el camino, las gentes del lugar se reunieron y colocándose en posiciones elevadas, los atacaron con proyectiles y de cerca, matando a Cleáreto y a muchos de los otros. Algunos de ellos se refugiaron en Cerasunte. Esto ocurría el mismo día en que partíamos a pie para llegar aquí. De los que debían seguir por mar quedaban aún algunos en Cerasunte, que no habían levado anclas.

Después de esto, según dicen los cerasuntios, llegaron de la aldea tres hombres de los más ancianos con deseo de presentarse a nuestra asamblea. Y como no nos encontraron, dijeron a los cerasuntios que les maravillaba por qué habíamos tenido la idea de atacarles. Pero al decirles los cerasuntios, según han dicho, que el ataque no había sido acordado por el ejército, ellos se alegraron, y pensaban venir aquí por mar para contarnos lo ocurrido e invitarnos a recoger los muertos y enterrarlos. Algunos de los griegos que habían huido se encontraban aún en Cerasunte, y, sabiendo adónde iban los bárbaros, se atrevieron a atacarlos con piedras y excitaron a otros a que hicieran lo mismo. Y murieron lapidados los tres hombres, los tres embajadores.

Ocurrido esto, los cerasuntios vienen a nosotros y nos cuentan el suceso, y nosotros los generales, al oírlo, nos dolimos del hecho y tratamos con los cerasuntios sobre la manera de dar sepultura a los cadáveres de los griegos. Estábamos, pues, sentados fuera del campamento cuando de repente oímos un gran tumulto: ¡Pega!, ¡pega! ¡Tira!, ¡tira!y en seguida vimos muchos hombres que venían corriendo con piedras en las manos y otros que las recogían. Los cerasuntios, que habían visto lo ocurrido en su ciudad, huyeron espantados hacia las naves. Y hasta, ¡por Zeus!, algunos de nosotros sintieron miedo. Yo entonces, me salí al encuentro de los alborotadores y pregunté qué pasaba. Algunos no lo sabían, pero, sin embargo, llevaban piedras en las manos. Pero, por fin, tropecé con uno enterado, y éste me dijo que los agoránomos (magistrados a cargo de los mercados), se conducían mal con ellos. En esto, alguien vio al agoránomo Zelarco, retirándose hacia el mar y lanzó un grito, y los demás, como si hubiese aparecido un jabalí o un ciervo, se lanzaron sobre Zelarco. Los cerasuntios, al verlos hacia donde ellos estaban, creyendo indudable que iba contra ellos, echaron a correr y se arrojaron al mar. Con ellos se arrojaron también algunos de los nuestros, y se ahogaron todos los que no sabían nadar. ¿Qué os parece de ellos? No nos habían hecho daño, pero temían se hubiese apoderado de nosotros una especie de rabia como la de los perros.

Si esto sigue ocurriendo, considerad cuál será la situación del ejército. Vosotros todos reunidos no seréis dueños ni de hacer la guerra a quien queráis o de ponerle término, sino que cualquiera podrá a su capricho llevar al ejército donde se le antoje. Y si viniesen a nosotros embajadores para pedirnos la paz o para cualquier otro asunto, los matará sin dejaros escuchar las razones de los que han venido a tratar con vosotros. Además, aquellos que vosotros todos habéis elegido por jefes no tendrán autoridad alguna. El primero a quien se le ocurra clegirse general y gritar: ¡Pega!, ¡pega! podrá matar a cualquier jefe o a cualquier simple soldado de entre vosotros, sin sujetarse a proceso, con tal que encuentre quienes le sigan, como ahora ha ocurrido. Considerad lo que os han hecho estos que se han elegido generales a sí mismos. Zelarco, el agoránomo, si es que os ha hecho algún daño, se va por mar sin ser castigado; si es inocente, huye del ejército temiendo se le mate injustamente y sin juzgarle. Y los que han lapidado a los embajadores han hecho que sólo vosotros entre todos los griegos, no podáis ir seguros a Cerasunte como no sea por la fuerza. Los muertos, que antes quienes los mataron nos invitaban a enterrar, no hay seguridad para recogerlos ni aun con un heraldo. ¿Quién querrá ir como heraldo después de haber dado muerte a otros heraldos? Pero nosotros hemos suplicado a los cerasuntios que los entierren. Si esto está bien, declaradlo, a fin de que, para prevenirse, cada uno se ponga en guardia y procure acampar en lugares fuertes y elevados. Pero si os parece que tales cosas son propias de fieras y no de hombres, ved la manera de ponerles un término. De otra suerte, ¡por Zeus!, ¿cómo podrán ser nuestros sacrificios gratos a los dioses si hacemos obras impías? ¿Cómo lucharemos contra nuestros enemigos si nos matamos los unos a los otros? ¿Qué ciudad nos recibirá como amigos si ve en nosotros tal indisciplina? ¿Quién osará traernos víveres si se nos ve cometer tales faltas en las cosas más graves? Las alabanzas de que nos creemos merecedores, ¿quien podrá dárnoslas si nos conducimos de esta forma? Estoy seguro que nosotros mismos calificaríamos de malvados a los que hicieran tales cosas.

Entonces se levantaron todos diciendo que debían ser castigados los que habían iniciado tales sucesos y que, en adelante, no debían permitirse semejantes desórdenes, y si alguien intentaba hacerlo se le diese muerte; que los generales instruyesen proceso a todos, examinando cuantas faltas se podían haber cometido desde la muerte de Ciro: nombraron por jueces a los capitanes. A propuesta de Jenofonte, apoyado por el consejo de los adivinos, decidióse purificar el ejército. Y se hizo la purificación."

fUENTE: extracto de Anábasis — Expedición de los Diez Mil